Exhibición
Distribución
Producción
La exhibición en México surge en 1896 con la llegada de los concesionarios Lumière. Y desde su inicio crece rápida e ininterrumpidamente. La distribución se crea a través de estrategias comerciales que involucran a agencias locales y casas internacionales. La producción cobra modalidades pre-industriales sólo a partir de 1917.
Al comienzo se utilizan para la exhibición los teatros, pero también carpas y jacalones. Luego cines -teatros y finalmente cines exclusivos que fueron aumentando sus aforos con la construcción de los grandes cinematógrafos.
Los empresarios mayores entablan relaciones comerciales directas con los fabricantes Lumière, Meliès, Pathè y Gaumont. En la producción abundan las empresas familiares que ante el cierre de locales y la escasez de películas tienen que recorrer el país. En 1906 finalizada la Trashumancia, crece el número de locales dedicados a la exhibición de películas. El espectáculo del cine en la Ciudad de México es cada vez más popular y supera al teatro. En la distribución predominan las agencias Pathé y Edison. Comienzan a consolidarse cías. productoras de documentales.
Después de la acogida del Film d Art francés el público se entusiasma por las películas históricas del film d Art Italiano y los melodramas, notándose su influencia en las recién creadas productoras para el cine de ficción, como la Azteca Films S.A. Algunas norteamericanas: Paramount, Fox y Universal abren sus agencias en México y surgen nuevos distribuidores locales. El cine norteamericano comienza a desplazar a las divas italianas. Hay un aporte del
cine regional y se filman las últimas cintas mudas algunas de las cuales serán post-sonorizadas.
Una vez consolidadas las estructuras de distribución -exhibición de películas extranjeras en México se inicia una producción sostenida ya en el sonoro.
CÓMO NACIERON LOS CINES Y
SU DESTINO EN EL SIGLO XX
En 1896 llegan a México los emisarios de los Hnos. Lumière.
Función privada:
El jueves 6 de agosto tiene lugar la primera proyección en el Castillo de Chapultepec para el General Porfirio Díaz, su familia y miembros de su gabinete.
Función para la prensa:
Para la segunda función, el 14 de agosto alquilan el entresuelo de la Droguería Plateros, en la calle del mismo nombre (hoy Madero) muy cerca de, donde unos años después, se ubica la primera sala de cine en México: El Salón Rojo.
Función pública:
El Senado de la República en el año 2017 aprueba conmemorar a partir de este año cada 15 de agosto, el Día Nacional del Cine Mexicano ya que ese día Bon Bernard y Gabriel Veyre dieron la función pública del Cinematógrafo.
Los representantes de Thomas Alva Edison que han llegado el año anterior con el kinetoscopio ahora ofrecen exhibiciones del Vitascopio, -símil del cinematógrafo Lumiére en el teatro-circo Orrín de la plazuela de Villamil pero con poca fortuna. Al poco tiempo, se cambian a un local en las calles de la Profesa 6 acondicionado para el caso. Luego la Agencia Mexicana Edison cierra en 1898 y reabre sus puertas en 1906.
El Circo Teatro Orrín
de los neoyorquinos Hnos. Orrín que en 1891 fundan su 2do. circo estable en la ciudad de México, un edificio Art Decó para 2.200 espectadores. Pero en 1906, la familia Orrín deja el circo y se dedica al negocio inmobiliario fundando la Colonia Roma llamada así por los inicios del circo. Lo compra el payaso Ricardo Bell y es derribado en 1910.
La competencia comercial entre franceses y estadounidenses es cotidiana durante los inicios del cine. En 1897 Ignacio Aguirre que ha comprado a Bon Bernard un aparato Lumiere inicia funciones en la capital y provincias.
Otra empresa mexicana, la de Guillermo Becerril, comienza exhibiendo con un vitascopio.
Teatros de capital que albergaron el cinematógrafo
El cine de entonces vive de prestado utilizando para las exhibiciones de vistas los grandes teatros en la capital y los teatros municipales en provincias.
El Teatro Arbeu situado en la calle República de El Salvador, entre Isabel la Católica y Simón Bolívar, se construye en 1875 en los terrenos del antiguo convento de San Felipe Neri. Su nombre es en memoria del arquitecto Francisco Arbeu, también encargado de edificar los teatros Nacional e Iturbide. Hacia 1970, funciona la biblioteca pública Miguel Lerdo de Tejada.
Desde 1753 funciona el más antiguo teatro de la ciudad en la calle Bolívar N° 30 llamado Coliseo Nuevo.
El recinto cambia de nombre en 1826 a “Teatro Principal”. Cuando desaparece el Gran Teatro Nacional por su demolición en 1901, el Principal pasa a ser el primer teatro de la capital, aún cuando existían el Arbeu y el Renacimiento. El Principal- conocido como la «catedral de la tanda»-, sobrevive hasta el 2 de marzo de 1931 cuando sus instalaciones son arrasadas por un incendio.
El 7 de agosto de 1907, el jurisconsulto Justo Sierra inaugura el “Teatro Lírico” también llamado “Gran Teatro”. El mismo ha tenido diversos nombres: Teatro Follies Bergère (1909), Teatro de la Comedia (1922), Teatro María Teresa Montoya (1922) y finalmente, en 1934, es renombrado como el “Teatro Lírico”.
El Nacional se construye entre 1840 y 1844 en la avenida Cinco de Mayo y Bolívar. El Nacional llega a ser el edificio más hermoso de la Ciudad de México. Se demuele 1901 para abrir la avenida Cinco de Mayo. Lo reemplaza el Palacio de Bellas Artes, cuya construcción se inicia en 1904, pero la obra se interrumpe por la Revolución mexicana y se inaugura en 1934. El Gran Teatro Nacional tuvo un aforo para 2395 espectadores y el Palacio de Bellas Artes 1396.
Durante los dos años siguientes el cine continúa viviendo de prestado: 1897-1898, en la ciudad de México en el vestíbulo del teatro Nacional, en el Salón del Staking Rink, en los bajos del hotel Gillow y en el interior del país, en los teatros municipales. Y es que el suministro de películas nuevas por parte de los productores extranjeros es lento y el público se cansa pronto del escaso repertorio. Por lo tanto, los empresarios no invierten en una construcción específica para su espectáculo.
Hacia 1899 en la ciudad de México se abre una tienda para vender y alquilar películas. El cinematógrafo se democratiza y se multiplican los saloncillos, carpas y jacalones. De estos habían veintitantos esparcidos por la metrópoli, la mayoría en el barrio de la Merced.
La competencia entre los empresarios hace que se contraten orquestas e introduzcan variedades para amenizar los intermedios. De esa manera se inicia la construcción o adaptación de salones que debían poseer, además de la pantalla para la proyección de películas, un pequeño escenario. Es el Salón de Variedades quién reúne estas modalidades. La primera caseta de proyección -según De los Reyes -es en el año 1900 en la Escuela Nacional Preparatoria, en un salón acondicionado para proyectar películas para ilustrar clases de historia.
En el Barrio de La Merced. Algunos de los jacalones (construcciones rústicas de tablas y láminas de cartón, insalubres, sin sanitarios, inseguros, inflamables).
Salón de Variedades: con escenario y pantallas.
Ayuntamiento – Reglamentaciones: en 1907 se hace obligatoria la caseta de proyección y en 1911, los requisitos mínimos para cualquier salón de espectáculos.
En 1900 se da la primera gran crisis. La popularidad del cinematógrafo se extiende en las clases populares mientras que entre las élites se desprestigia por la ausencia de distribuidores, el “envejecimiento” de los materiales y las grandes dificultades para adquirir novedades. El Ayuntamiento clausura los locales quedando sólo dos. Dando origen a la Trashumancia hasta 1906.
Los escasos empresarios que visitan la capital continúan sus funciones en los sitios ya habituales. Entre otros: Teatro Riva Palacio (casona convertida en cine – teatro por el distribuidor Echániz Bush); Circo-teatro Orrín, de los neoyorquinos Hnos Orrín; Teatro Renacimiento, Inaugurado en 1900 lo compra en 1906 la Cia. teatral de Virginia Fábrega (años después, lleva su nombre).
Teatro Riva Palacio
Circo Teatro Orrín
Teatro Renacimiento
Los empresarios, en el interior, dan funciones preferentemente en los teatros municipales como en el Teatro Municipal de Toluca y en carpas como la de los Hnos Sthal, la de los Hnos. Becerril o las promovidas por la Cía. Cigarrera del Buen Tono. Por excepción en alguna ciudad se construyen locales para proyecciones cinematográficas.
Teatro principal de Toluca
Carpa de los Hnos. Sthal
Carpa de Cía. Cigarrera del Buen Tono
A fines de 1906, la ciudad cuenta con más de 30 salas dándose el fin de la trashumancia. El aforo de estos recintos es cada vez mayor y sus precios muy variados, cubriendo distintos estratos de la sociedad capitalina. Proliferan las casonas convertidas en salones cinematográficos de múltiples usos.
Una de ellas es el Palacio Encantado de Enrique Moulinie combina las funciones de cine con diversos espectáculos: variedades de music hall, un museo de cera, trucos ópticos, máquinas traga níqueles, etc. Ilumina su fachada con multitud de focos que producen un efecto fantástico dando origen a las marquesinas. Otra la de Federico Bouvi en Aguascalientes realiza algo similar con su cinematógrafo, Vista Alegre. Él y su familia ocupan la misma casona.
Enrique Moulinié y su familia
Salón “Vista Alegre”
El Salón Rojo es uno de los cines más emblemáticos de aquella época ubicado en la esquina hoy Bolívar y Madero en lo que fue la casona de José Borda, es bautizado “Salón cinematográfico” por su propietario el Ing. Salvador Toscano. No obstante, el lugar se cierra y se reabre después. Más adelante es arrendado por Germán Camus quien le llama Salón Rojo.
Hacia 1906 el Salón Rojo incluye dos salas de cine, un auditorio para presentaciones artísticas y un salón para bailes, también un museo para la exhibición de objetos ópticos un cuarto con espejos cóncavos y convexos y una escalera eléctrica.
En 1907 lo compra la Cía Explotadora de Películas del norteamericano Julio Kemenydy. En junio de 1909 el austriaco Jacobo Granat se hizo cargo del SALÓN ROJO quien lo remodela con elegancia y sirve también como espacio político. Para 1915, se ha convertido en la principal sala de cine de la capital. El 8 de junio de 1917 se estrena La Luz, Tríptico de la vida moderna. En 1921 Granat amplía su oferta abriendo, en el mismo recinto, un salón de baile. Ahí se presentan las más famosas orquestas del momento. Además se celebran concursos de baile de distintos géneros como danzón, tango o vals.
Salón Rojo
Estreno en el Salón Rojo
Madero en un mitin político en el Salón Rojo
Salvador, Guillermo, Eduardo y Carlos Alva originarios de Morelia, Michoacán, llegan a la Ciudad de México en 1906 para crear una cadena de exhibición de películas o “vistas” llamada Alva Hnos. En asociación con su tío Ramón Alva, abren en octubre la sala Academia Metropolitana en la plazuela de Santos Degollados donde exhiben algunas de sus primeras películas.
Hermanos Alva
La Academia Metropolitana cuenta con: un pequeño pórtico y un vestíbulo, sanitarios, un patio amplio circundado de palcos, un pequeño escenario con su pantalla y una cantina en el primer piso. Es un Salón de usos múltiples no sólo sirve para la exhibición de películas, también para bailes, patinaje y recepciones familiares. Más tarde, en el maderismo, es testigo de asambleas obreras y reuniones feministas.
La Academia Metropolitana - 1906
Vestíbulo de la Academia Metropolitana
El cinematógrafo Cine-Club (1909 – 1912) es el primer recinto de variedades en México orientado a las élites, que tiene su peso específico en la actividad cinematográfica. Propiedad del empresario Jorge Alcalde.
El edificio de estilo art decó, construido en 1906, en la esquina de las calles Cinco de Mayo y Santa Clara abre al público en la planta baja un salón cinematográfico en 1909 con capacidad para 800 espectadores. Jorge Alcalde, introduce en la exhibición capitalina de cine el concepto de película de arte.
Cuenta la revista cultural Km. cero que tenía un patio con servicio de café y refrescos; las damas tenían un espacioso local; también contaba con una sala de luto para familias en duelo que no querían ser vistas en sociedad y un templete pegado al salón de proyecciones en el que se instalaba la Orquesta Típica, fundada en 1901 por el músico Miguel Lerdo de Tejada. El Cine Club se cierra en 1912.
El cinematógrafo Cineclub
Orquesta Típica
Miguel Lerdo de Tejada
Cines década del 10
Durante la revolución, la sociedad demanda tanto cine sobre todo durante los años más difíciles, 1914, 1915 y 1916, que se construyen locales cada vez más espaciosos. En 1918 hay mucha inestabilidad y el proceso de inversión en edificación es casi nulo. Además por la Pandemia de la influenza española se aconseja no concurrir a espacios con aglomeraciones de gente.
Venecia 1911
Alcázar 1912
Apolo 1913
Montecarlo 1914
Briseño
Garibaldi 1915
Cadenas de cine
Jacobo Granat llega a México en 1900 y es poseedor de la primera gran cadena de cines de la ciudad. El circuito Olimpia S.A. con más de 25 salas.
Jacobo Granat
William Oscar Jenkins
El primer edificio que compra y restaura Jacobo Granat es el Salón Rojo. en 1909. Adquiere o alquila salas en la capital y provincias como Zacatecas, Monterrey y Pachuca. Pero al tiempo, decide vender su patrimonio y regresar a su natal Austria. Llega la 2da Guerra Mundial, es arrestado junto con su esposa y enviado a un campo de concentración. Mueren en una cámara de gas en Auschwitz en 1943. Su imperio de entretenimiento queda en manos del empresario William O. Jenkins, quien tiene el monopolio del cine en México durante la década de los treinta y cuarenta.
Salón Rojo
Cine Olimpia
Cine Odeón
Cine Alcázar
Cine Alarcón
Cine Palacio
Cine Granat
Cine Garibaldi
Cines década del 20
En la década del 20 se agrega un nuevo elemento: el espacioso vestíbulo del primer piso para efectuar concursos de baile, de danzón, tango, foxtrot, etc.
En el caso del Olimpia es el único cine que cuenta con salida de emergencia, cabina de proyección, sala de fumadores, dos vestíbulos y un órgano Wurlizer.
Cine Olimpia 1921
San Juan de Letrán
Cine Teresa 1924
Cine América
Cine Alarcón
Cine Isabel 1925
Los grandes cines
Se construyen cines que emulan lujosos palacios con mármoles, grandes arañas, alfombras, escaleras, estatuas, pinturas y espejos monumentales, grandiosidad que en su vida cotidiana los asistentes están muy lejos de alcanzar. Comienzan a edificarse en la década del 20 con el Olimpia y el Odeón. En las décadas subsiguientes – ya sonoras – estas magníficas construcciones aumentan sus aforos. Decaen abruptamente en la década del 70.
Olimpia 1921
Odeón 1922
Orfeón 1938
Encanto 1937
El Palacio chino 1940
Metropolitan 1943
El Roble 1950
Continental 1958
Manacar 1965
Futurama 1969
Legislación y Censura
1900, primera gran crisis de la cinematografía mexicana. Se extiende la popularidad del cinematógrafo mientras que entre las elites se desprestigia. Las carpas y locales de exhibición (alrededor de veinte en ese año) se van alejando de las zonas elegantes del centro hacia los barrios de la periferia. Los precios descienden de cincuenta a dos, tres o cinco centavos.
La ausencia de distribuidores, el “envejecimiento” de los materiales y las grandes dificultades para adquirir novedades hacen que el público se canse de ver las mismas vistas.
Proliferan los accidentes por la falta de cuidado en el manejo de la película inflamable. Así, en 1900 por razones de higiene y seguridad, el municipio de la ciudad de México clausura las carpas o jacalones, quedando para octubre sólo dos.
En 1907 el Ayuntamiento con un nuevo reglamento hizo obligatoria la caseta de proyección que aísle al proyeccionista del público.
Los cronistas y críticos cinematográficos
Dado que el 90% del cine mudo mexicano se ha perdido, una fuente muy valiosa para reconstruir su historia es el periodismo dedicado al 7mo. arte. La producción local es casi exclusivamente documental hasta 1916 y los escritos sobre cine son muy escasos.
LOS CRONISTAS dedican su atención al nuevo entretenimiento pero desde el punto de vista sociológico y moral antes que estético. Hablan de las condiciones de insalubridad de ciertos salones, de la inmoralidad por la oscuridad de las salas y de las vistas sobre asesinatos y robos. Los cronistas casi no reparan en las cualidades o defectos de las cintas, pero el obstáculo mayor para el surgimiento de la crítica cinematográfica es que los cronistas, en general, no consideran al cine como arte.
Durante la Trashumancia el cine decae en la ciudad de México igual que el interés de los periodistas. En 1906 vuelven los cines a la capital y también las reseñas. Ahora el cine se establece definitivamente y en México crece la competencia entre los empresarios. La mayor parte de éstos publicita a través de gritones u otros medios pero pocos lo hacen en los diarios. La gacetilla, pródiga en elogios, promociona las películas en los salones de lujo. Las casas distribuidoras se esfuerzan en anuncios cuando llegan las películas europeas que explotan el star system. Pero este periodismo que anuncia la cartelera en los diarios, que informa de horarios y dirección de los cines, carece de espíritu crítico.
Diarios, semanarios y revistas
Terminada la etapa porfirista los diarios que nacen durante la Revolución como Nueva Era, La Convención, son en su mayoría efímeros y responden a las distintas facciones. El de mayor duración, el Demócrata (1914-1925) era de filiación carrancista.
En la posrevolución surge la prensa independiente dirigida a un público más masivo y se publican dos grandes periódicos de formato moderno que introducen las primeras columnas regulares dedicadas al cine: El Universal (1916) y el Excelsior(1917) que persisten al día de hoy, con semanarios, magazines y revistas.
EL UNIVERSAL
01-10-1916
Félix F. Palavicini
EL UNIVERSAL GRÁFICO
01-02-1922
Primer Diario Vespertino
EXCÉLSIOR
18-05-17
Rafael Alducín,
Fco.Zamora y otros 36 periodistas
El Heraldo De México
27-04-19/1923